LA DECADENCIA

Ultimamente sufro de una amnesia selectiva, siempre  me ha servido de nada la memoria, la diferencia es que ahora me importa un cacahuate.

Abrí el calendario y justo al día de hoy, me faltan 78 días para comenzar mi época de máximo esplendor para después decaer, estoy consiente de eso y esta bien. Lo acepto.

Me he preguntado  con tal fervor si lo que estoy haciendo es lo que debo hacer; entonces recuerdo cada detalle del ayer y me invento alternativas del qué hubiera pasado si … (entonces viene un gran silencio a mi mente, porque así se vive más en paz)

No puedo detenerme a encontrar una respuesta absoluta, quiero creer que todo seguirá bien y que vendrán instantes que llenaran de alegría y satisfacción mi espíritu.

Sé que no podría estar mejor, aguardo y mantengo la calma.

 

Estoy empezando

Estoy empezando a creer que después de todo sí existen los príncipes azules y que yo debería comprarme muchos accesorios de color rosa.

Estoy empezando a buscar algo que me de el ultimo aliento para creer que así es esto y fue lo mejor, porque estamos mejor que antes.

estoy empezando a darme cuenta que las decisiones son absurdas y que no debemos tomar una decisión seria tan radicalmente porque todo la vida no tiene reglas ni funciona de manera mecánica; la vida es obsoleta y funciona cuando andas inconsciente de tanta dicha.

Estoy empezando a preguntarme cómo es que funciona y qué caso tiene hacer lo que hago.

Estoy empezando a considerar que me he perdido otra vez y no sé a donde voy, aunque sé cuál debería ser mi destino último, pero no tengo la más remota idea de quién me acompañará, o cómo llegar.

Estoy empezando a estar contenta con lo que soy, a pesar de no ser demasiado.

Estoy empezando a amarme con todos los kilo de más que me cargo, porque no se quieren ir de mi, y porque ya creo que a cierta edad es difícil bajar de peso.

Estoy empezando a dudar de muchas cosas que dije, pensé, sentí e hice.

Estoy empezando a perdonarme y a borrar lo poco del mal que me me hace daño y me queda.

Estoy empezando a buscar nuevos gustos.

Estoy empezando a aprender a recordar bonito.

Estoy empezando a olvidar mis planes con las personas, porque andamos muy ocupados y en diferente sintonía.

Estoy empezando a recordar cómo vivir en la soledad total y dormir mucho tiempo.

Estoy empezando a recordar métodos y estrategias para dar el 100, porque me hace falta corazón.

Estoy empezando a caminar libre.

Estoy empezando a leer el viento.

Estoy empezando a dejar ir a mis amigos porque llegamos separados y separados nos vamos.

Estoy empezando a ver la posibilidad de viajar y demorar mi regreso, así me haré invisible.

Estoy empezando a tocar mis cactus.

Estoy empezando a recordar mis días junto a mi pequeña jacaranda, mi diminuta bugambilia y mi hermoso cerezo.

Estoy empezando a eliminar de mi repertorio la luna, el cielo, la lluvia, las hojas, los girasoles, el café, los libros, los lápices, el helado, el chocolate y el viento.

Estoy empezando a sentir el regreso de mis otoños, fríos, claros, largos y tormentosos.

Estoy empezando a crear espacios que me ahoguen en alegría.

Estoy empezando a recordar que ya no recuerdo mucho, pero estoy bien, porque los días pasan y llegan las tardes y nos queda menos por vivir.

Un día para evaluar, 15 de mayo

“Lo que tiene éxito no siempre es valioso, sino todo lo contrario. Y en consecuencia, lo que tiene éxito no es lo bueno, ni lo que fracasa lo malo. No es posible identificar el éxito con el bien el fracaso con el mal, pues entonces los Estados Unidos serían buenos y México malo.”
— Carlos Fuentes, La región más transparente

 

Sabes que eres docente cuando en tu lista de reproducción sale el himno nacional… un audio cuento que usaste en clase, cuando en tus archivos existen listas enormes de actividades, exámenes, planeaciones, descargas de recursos que ni ocupas pero te pueden servir algún día; lo mismo pasa con láminas, fichas, recortes, imágenes, papeles de todos tipos, colores, tamaños, o cuando en tu cartera, libro que estas leyendo, libreta;  encuentras una cartita, nota, recadito que dice  “MAESTRA TE QUIERO MUCHO ” o “ERES LA MEJOR” O COSAS ASÍ … dibujitos, y demás cosillas que los pequeños traviesos regalan… o cuando en plenas vacaciones, fines de semana te levantas sobresaltada porque tienes sueños, y revelaciones de tus alumnos… o te encuentras a alguien en la calle que te observa pensando “a esta la conozco” y eres, o fuiste profesora de alguien … oh que maravilla!

Que maravilla evaluar hasta altas horas de la noche, que felicidad estar 7 horas cada sábado en cursos para aprender más y mejorar la calidad de la educación, que dicha tener que dejar compromisos, eventos, paseos, tiempo con la familia para dedicárselo a la niñez y para que los padres estén libres medio día y puedan hacer sus deberes, es un honor compartir la quincena con trabajos, eventos, materiales, que deberían pagar los padres de familia pero que debido a la situación económica del país no lo hacen;  es muy gratificante compartir de lo que llevaste aunque sea una galletita con el alumno que no desayunó en casa, no comió y no le mandan nada porque en casa no estuvo la mami o no alcanzó.

Es una bendición brindar una sonrisa al pequeño que llega triste a la escuela, un abrazo a la niña o niño que en su casa puede recibir insultos o golpes o presenciar de ellos. Es sorprendente cómo unas simples palabras pueden cambiar la mañana o la tarde de un alma;  es una incógnita eso de cómo aprenden los niño, es un misterio eso de las competencias, aprendizajes esperados. La educación es una utopía. La esperanza y el deseo de ser mejores seres humanos, ser mejor para los demás, es lo que nos enriquece e impulsa a no tirar la toalla a pesar de reformas, políticas, intereses, injusticias, etc. la lista es larga.

Dicen por ahí la vocación es importante, el amor, la esperanzar y el legado, la ideología de cada maestro, es el granito de arena que deja en cada pupilo que esta en su aula y que con la ayuda y apoyo de la familia puede llegar a construir un rascacielos, todo es posible. Sí se puede!

Cuando tú no eliges, la vida te elige… una alegría infinita llena el corazón al reconocer que debemos ser más para dar más, aveces perdemos el rumbo y tomamos alternativas mediocres, fáciles, plurales… sin embargo cuando estamos en los CTE, en juntas, claustros, socializaciones, en la plática con las y los cuates sobre lo carente de la sociedad, alguien o algo propone retomar el buen camino.

Tomar el buen camino, en esas sensaciones que se experimentan en plenad vacaciones y extrañar a los más latosos, soñar con ellos, cuando en el baño o en las noches de insomnio llegan las ideas de alguna estrategia a implementar para algun tema; cuando necesitas el cafecito o la coca cola para resistir el ritmo de los alumnos, el agua para refrescar la garganta, la pastillita, el chicle, etc.; nada se compara a la palabra mami o Tía y ver sus caritas sonrojarse por la pena de haberse equivocado! Una sonrisa sincera, una linda mirada de preocupación cuando perciben que no andas del todo bien, cuando se acercan y te regalan un dulce con la manita sudada, pero con todo el cariño del mundo, cuando tan una florecita que recién cortaron en el camino de su casa a la escuela.


Y qué decir de aquellas compañeras maestras y maestros que te cobijan con una sonrisa, un cordial saludo, un abrazo, un consejo, aquellos que comparten experiencias, que tambien te llaman la atención para mejorar, hay de todo en esto, pero en los lugares que he tenido el privilegio de trabajar he conocido a grandes seres humanos, amigas y amigos, hemos reido, nos hemos frustrado, nos hemos disgustado, de todo, y yo les agradezco porque he aprendido muchisimo, espero ser como ustedes algun día.

 

Este texto contiene una visión mía de hace unos cuatro, tres y dos años (esos recuerdos que aparecen en Facebook a veces ayudan) hoy que leí lo que con tanta conmoción escribí me quedo con una poca de alegría y desolación. Yo no sé ustedes, pero yo cambio mucho de perspectivas, mis paradigmas están en constantes asimilación, acomodación y adaptación, este año he tenido muchas situaciones de aprendizaje, sin embargo, no me he situado en una, mucho tiene que ver con mi escasa inteligencia emocional. Como siempre me acontece, tengo mucho que pensar, muchas ocurrencias, muchas curiosidades, muchas preguntas, muchas inquietudes, muchas razones, muchas inconformidades, sigo persiguiendo mis sueños, ansio no caer en la rutina y ser más para los demás, pero primero busco aprender, aprender y llenar mi taza de café primero para despertar y seguir soñando con la escuela que quiero.  #FIGHTING

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Esta imagen representa claramente la labor de un profesional de la educación.

El caso de Rosita

Rosita es una niña que me quiere hasta las estrellas, eso escribió una tarde mientras realizabamos una actividad con gises en el patio.

Ya han pasado casi dos años, hace apenas unos días me enteré por boca de uno de mis alumnos que está enamorado de ella y que son novios. Yo como casi siempre no supé qué decir, no supe si regañarlo o dejar que el amor pondere. Esas cosas que no vienen en el examen del servicio profesional docentr, o quién sabe, seguro repruebo si me preguntan eso.

La cuestión es que me quedé atónita, porque mi alumno es uno de los que no andaban bien en lectoescritura, pero el día que me confesó su amor hacia Rosita, también me mostró una carta dónde ella le respondió a otra que él le envió. La que él envió decia te amo; la contestación de ella fue “gracias por decirme que me amas, yo también te quiero mucho”. El punto aquí es que este jovencito de segundo grado de primaria ha avanzado sorprendentemente y eso es bueno. El amor hace todo más funcional.

El día de hoy me encontré a Rosita en el recreo, platiqué con ella de nuestro peinado despeinado y así en la plática me soltó la sopa.

Me dijo que tenía novio y que iba en mi salón. Yo con asombro total, le pregunté cómo era eso posible porque el niño es más pequeño y ella muy inteligente me respondió que no, “él es más alto que yo, además él tiene 8 y yo 9, es sólo 1 año”. Me reí por el gusto de conocer a personas así como ella de decidida y aventada.

Después le seguí preguntando qué tal le iba con eso del amor, me dijo “pues mal maestra, porque ni me habla el niño” le aconsejé que ella le hable y con cara de tristeza y ya saben esa que hacemos cuáno se ha hecho lo posible pero nomás no hay avances, me dijo “ya le mandé una carta y le pregunté ¿más las canicas o yo?”

Tocaron el timbre, se acabó el recreo. La abracé y nos fuimos a nuestros salones. Entonces comprendí la razón del universo.

Señales

Yo siempre supe lo difícil que era llegar hasta tu corazón. Antiguamente llegué a pensar que era imposible, pero tenía fe en ti; sabía, en el fondo, que eras bueno; que con el tiempo podrías comprobar que el cariño que yo sentía por ti era de esos amores buenos y sinceros que uno trae ya desde su nacimiento por alguien.
— Juan Rulfo

Parece que es así

Cuando no eres esa mujer de la que la gente se enamora.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse.

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida. Me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas.

Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me averguenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. Tal vez no voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

(pareces ser esta la explicación que Dios me ha mandado en las redes sociales)